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lunes, 6 de noviembre de 2023

MERCAT DE SANT ANTONI

 Mercat de Sant Antoni

Parece ser que los sentidos están conectados con nuestro cerebro, hay aromas que nos llevan a la infancia. En mi caso, cuando huelo a café molido, viajo en el tiempo a cuando estaba con mis abuelos en la calle Manso. En la parte trasera del edificio donde vivían, había un tostadero de café, con muchas variedades, el de Colombia, el de Brasil, el torrefacto, etc… era de la empresa Bracafé que tenía diversas tiendas en la ciudad. Otro aroma venía de una cestería, que estaba al otro lado del edificio, con su fuerte olor a palma fresca. La combinación de olores no la he vuelto a percibir nunca más, pero seguro que si algún día llega a producirse será de nuevo viajar en el tiempo a la época de mi niñez.

Cuando una percepción sensorial nos despierta un recuerdo se produce el efecto proustiano, se debe al novelista francés Marcel Proust que describió en uno de los párrafos de su libro “En busca del tiempo perdido” un personaje de su infancia que recuerda saboreando una magdalena mojada en té que le daba su tía cuando era niño.

En aquella época lo que marcaba el tiempo de ponerse en marcha por las mañanas y de recogerse por la noche, era sin duda, el que transmitían con su sonido los “carretons”, de las paradas externas del mercado de San Antonio, al desplazarse por la mañana temprano y a las ocho de la noche para recogerse. Las calles eran adoquinadas y los “carretons” tenían y aún tienen, ruedas macizas, en algunos casos enormes cojinetes de hierro que con el trasiego hacían un estruendo hasta que los aparcaban en pequeños almacenes, uno de ellos estaba justo frente de nuestra casa, a mí me encantaba salir al balcón a verlos. "El carretó" es la pieza fundamental para el desarrollo de la venta semi ambulante que se hace aún hoy día en el mercado, es una gran caja de madera con ruedas, parecida a un baúl puesto en pie, que, por una parte, se abre y se convierte en puesto de venta, muestra toda la mercancía que volverá a guardarse al término de la jornada.



Con mis abuelos vivía mi tío Enrique, qué los domingos me llevaba a comprar tebeos y cambiar cromos al mercado, ya que lo teníamos a 30 metros. Entonces no era consciente que aquel lugar tenía una historia tan arraigada a la Barcelona moderna, que se desarrolló a mediados del siglo XIX. Fue cuando volvieron muchos indianos con sus fortunas, en la zona existían lo que se denominó “Casas fábrica” como la que tenía mi bisabuelo cerca a la calle Parlament, en un pasaje que hoy se llama Pere Calders, era de zapatos y artículos de piel.

El dinamismo que los Indianos con su dinero trajeron, fue una inyección de capital que hizo que la ciudad se convirtiera en la más próspera de España.

En los años 50 del siglo XIX la Barcelona amurallada estaba sucia y la densidad de población era muy alta, unos 187.000 vecinos vivían apiñados, las murallas ocupaban 6 km en su perímetro. Fuera de las murallas por la parte noroeste había un espacio plano que multiplicaba por 20 el espacio de la ciudad fortificada, era considerada anteriormente plaza amurallada, que en 70 años había sufrido 7 asedios. La edificación estaba prohibida alrededor de la fortaleza y no podía construirse a menos de 1 km y 200 metros, se consideraba que desde esa distancia una bala de cañón no alcanzaba la ciudad.

En 1838, el barón de Meer, Ramon de Meer y Kindelán, Capitán General de Cataluña y la Junta de Ornato de la ciudad, que velaba por los arreglos urbanos, habían propuesto ampliar Barcelona entre los baluartes de la calle Tallers y Junqueras para hacerla más saludable y espaciosa, también Jaime Balmes, en sus artículos insistió en la necesidad de ampliar la ciudad, pero sus peticiones fueron desestimadas.

En 1854 el cólera estaba llegando a España y en Barcelona la propagación por la epidemia y el miedo hizo que la ciudad se vaciara, solo quedaron los que eran necesarios para imponer el orden, los sanitarios y los obligados por la miseria. Quien pudo se fue de la ciudad.

El hospital de la “Santa Creu” y la “Casa de la Caritat” no daban abasto, no se sabía el origen del problema. Se pensó que la peste y el hambre acabarían con toda la población. Murieron a causa de la epidemia cerca de 6.500 barceloneses.

El gobernador civil, Pascual Maoz, solicitó al gobierno permiso para derruir las murallas, ya que, por salubridad, en diversas ciudades de Europa las estaban quitando, fue entonces cuando llegó el permiso militar para derruir las de Barcelona y se constituyó una Junta de derribo con el arquitecto Antonio Rovira y Trías como director de las obras, el mismo arquitecto que construyó el mercado de San Antoni.

Las murallas medievales que rodeaban Barcelona dejaron de ser útiles y tras su demolición empezó la expansión de la ciudad con la autorización del Gobierno del Estado y del ejército que era el propietario de gran parte de la zona fuera murallas.

Los trabajos empezaron, el día 24 de agosto de 1854 y el derribo de las murallas fue el principal acontecimiento de la historia de la ciudad en la época contemporánea.

Se reclutaron 7.000 hombres con un jornal de 6 reales al día para llevar a cabo el plan que diseñó el arquitecto Ildefonso Cerdá aprobado en 1859 después del estudio de otros proyectos.

Nació así el Eixample, que luego sería un ejemplo de ciudad moderna con anchas calles, esquinas truncadas y manzanas octogonales.

Una de las puertas de entrada a la ciudad, estaba al lado del baluarte de San Antoni que protegía uno de los ejes históricos, seguía el trazado de Decumanus Romano, que es el término empleado en la planificación urbanística de todo el Imperio Romano, indica una calle con orientación este-oeste tanto en las ciudades como en los campamentos militares, o en las colonias, ya que servía de orientación a los soldados para localizar rápidamente cualquier elemento de la ciudad.

Un baluarte funciona como protección a la muralla. Barcelona, antes de la Guerra de Sucesión contaba con once baluartes, eran de una forma pentagonal, que sobresalían de la muralla. Es allí donde se colocaban vigías y soldados, lo que permitía la defensa de toda la ciudad. El baluarte de “San Antoni” estaba al lado del portal del mismo nombre, este tenía dos torres laterales, la de “Sant Just” y la de “Sant Urbá”. Con la reconstrucción del mercado se encontraron restos arqueológicos como un mausoleo con un ramal de la vía Augusta del siglo primero, restos del siglo XIV al XV ruinas del baluarte de San Antonio, una masía medieval del siglo XVI, el fosar y la contra escarpa, que es el muro de contención que estaba en la muralla y restos del siglo XIX con la carretera que iba a Zaragoza, es decir el “Portal de San Antoni” era la vía de entrada para Reyes y nobles que venían de Aragón o de Castilla.

El nombre del barrio tiene su origen por la ubicación del Convento de Sant Antoni del siglo XV y el mercado data de mediados del siglo XIII, por un comercio natural improvisado tocando a la muralla.

El mercado de Sant Antoni fue diseñado por el arquitecto Antoni Rovira y Trías, que ya he mencionado, con la colaboración con el ingeniero Josep Cornet entre los años 1872 y 1882, inspirado en el mercado de mayoristas del centro de París llamado “Les Halles” hasta 1968, a partir de entonces fue el centro comercial “Fórum Les Halles”, que toma su nombre del mercado Central.

La estructura de hierro le da ligereza, permitiendo la entrada de una luz tamizada.

El mercado de Sant Antoni es el más grande de Barcelona, con una superficie total de

12.000 mts.2 siendo uno de los mejores ejemplos de arquitectura de hierro de la ciudad.

Lo constituyen tres mercados: el de frescos, es decir alimentos; el de ropa, también conocido como “els Encants”; y el Dominical que es de libros, tebeos, álbumes de cromos etc.

En el siglo XIX se reinventa el comercio en mercados municipales en toda Europa, el de “Sant Antoni” fue de los primeros en incluir cerámica y cristal y recuerda por su configuración al Covent Garden de Londres o al Quincy Market de Boston.

Cuando mi abuelo pasaba por allí los domingos para ir a trabajar a la lechería de la calle Valldoncelles, donde se vendía la nata que él manufacturaba, estaban preparando los “carretones” que en su interior albergaba la ilusión de los niños y no tan niños, como eran los álbumes de cromos y los tebeos, hoy llamados comics y parece que se preparaban para salir a escena personajes impresos como el Jabato, Pulgarcito, El capitán Trueno, El guerrero del antifaz, Carpanta, Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón, Anacleto agente secreto, el botones Sacarino, etc.

El canta autor Jaume Sisa, con quien coincidí en un rodaje de la serie “Yo Canto” en el teatro de Varietés “El Molino” de Barcelona, tiene una canción, “Qualsevolnit por sortir el sol” donde aparecen muchos de los personajes que yo leía en mi infancia.

Recuerdo con especial cariño un tebeo apaisado donde aparecían los personajes del Jabato; defensor de la justicia, campesino ibérico que fue esclavizado por los romanos y convertido en gladiador. Al escapar se dedica a recorrer el mundo con sus amigos; Taurus, un forzudo, gigante y comilón; Fideo de Mileto, poeta griego muy delgado al que acompaña su lira, y Claudia, prometida del Jabato, una muchacha romana y cristiana de buena posición. En algunos episodios, aparecen acompañados de un niño, Shing-li con su tigre y un mono llamado Bongo.

La primera edición data de 1958, año de mi nacimiento, debe ser por eso que me gustaba, éramos de la misma quinta. El título del primer tebeo del Jabato fue “Esclavos de Roma” y apareció el 20 de octubre de 1958.

Con todos ellos he pasado muchos ratos agradables, sobre todo las tardes cuando la televisión emitía la carta de ajuste, ya que había terminado la programación.

Al reciente fallecido, Francisco Ibáñez, al guionista Victor Mora y Pujadas, al dibujante del Capitán Trueno, José Bornal, al dibujante Miguel Ambrosio Zaragoza “Ambros”, al guionista Eugenio Sotillos y a autores como Escobar, Peñarroya, Cifré, Vázquez, estos últimos los que inventaron el bocadillo donde puede leerse el texto del personaje, debo agradecerles los ratos de divertimento y en cierta manera la cultura que han transmitido de forma amena a tantos niños de mi generación, por su ingenio y su buen hacer.

También a editoriales como El gato negro, que luego sería Bruguera, creadora de Pulgarcito, que nació en 1921 como periódico infantil, dirigida por Raúl González y que en el contenido de su publicación aparecían los personajes: El reportero Tribulete, Carpanta, Don Pio, Gordito relleno, Doña Urraca, Las hermanas Gilda, Pitagorín y un largo etc… y con pasatiempos como los del Profesor Franz de Copenhague con sus “Grandes inventos del TBO” sin olvidar “13 Rue del Percebe”.

Quiero recordar al Sargento Gorila, de la editorial Toray, inspirado en un comando americano de la guerra de Corea, en el estilo de Hazañas Bélicas, realizado por el guionista Eugenio Sotillos y el dibujante Alan Doyer.

Para mí, estos son los más destacados de entre otros mil, a los que considero que el lector le transportará a su propio período de lectura y recordar sus preferidos.

Para todo ello, aún hoy en día, se puede ir un domingo al “Mercat de Sant Antoni”, donde seguro encontrará alguna lectura para viajar a su época, al estilo de “En busca del tiempo perdido”. 

viernes, 13 de mayo de 2022

Hermes en Barcelona

 

En la parada de metro “Poblé Sec”, en la calle Rocafort número 1,  esquina con el Paralelo a pocos metros de donde vivían mis abuelos hay un reloj en el suelo que se instaló para la exposición del 29, está dedicado al dios Hermes. 



Hay otro muy parecido en la Vía Layetana en el número 69 muy cerca de la Plaza Urquinaona.

https://www.lavanguardia.com/participacion/las-fotos-de-los-lectores/20220428/8228550/reloj-barcelona-marca-hora-suelo.html

El reloj se instaló para dar a conocer a Hermes como personaje que daba la bienvenida a todos los visitantes por ser el dios de la prudencia y la habilidad y estaba presente en todas las relaciones de intercambio social. Se dice que Hermes inventó varios tipos de carreras y deportes, por ejemplo, la lucha y por eso fue nombrado patrón de los atletas. 

Se caracteriza por sus sandalias aladas, que en algunos casos es el casco donde las lleva. En el mencionado reloj está dibujado de forma esquemática y solo su cabeza, pero es inconfundible.

Hermes era hijo de Zeus y de la ninfa Maya y se le atribuyen múltiples funciones, era el mensajero de su padre, el que guiaba a las almas al mundo de los muertos, el protector de los viajeros los mercaderes y los ladrones.

Se le menciona en los antiguos poemas griegos de Homero y lo invoca como de pensamientos astutos, pensamientos de ladrón, espía y guardián de las puertas.

La palabra hermético proviene de Hermes en relación a lo impenetrable es decir aquello que no deja pasar el aire, a estar sellado o cerrado, pues mantenía todos los secretos escondidos de Barcelona.

Hermes está muy presente en toda la ciudad Condal. En el banco de España que está en la calle del Portal del Ángel hay unas 40 imágenes del dios griego.

La mitología está llena de historias que nos ilustra sobre increíbles protagonistas. En España se dice que Hércules fundó ciudades como Tarragona, Cádiz a Coruña y Sevilla, pues bien, Hermes fundó Barcelona.

Atenea había fundado antes Atenas y mucho antes de Rómulo y Remo, el héroe troyano Eneas estableció los cimientos de lo que sería posteriormente Roma. 

Según la mitología, Hermes llegó a Barcelona con Heracles capitaneando sus naves, uno de sus barcos desapareció buscando el Vellocino de oro, era la novena barca extraviada en la que viajaban sus hombres, después de mucho buscarla, apareció frente a la montaña de Montjuïch y aquel lugar le gustó tanto Hermes y a Heracles que decidieron fundar allí mismo una ciudad a la que llamaron Barca nona, que por derivación acabó siendo Barcelona. En otros medios se le atribuye también a Hércules, pero no haremos afirmaciones no contrastadas.


 Hermes es también el dios del comercio, la economía y los viajeros, sus representaciones escultóricas aparecieron por muchos lugares de Barcelona, una de ellas, en la alegoría de bronce de Plaza Cataluña de Frederic Marés que realizó en al año 1928, Se representa un grupo escultórico formado por imágenes que personifican la industria el comercio y la navegación representadas en las figuras de Hermes y de una joven con un velero a lomos de un caballo.

Barcelona está bajo el influjo protector de Hermes y fue el símbolo favorito de la burguesía catalana desde que comenzaron a prosperar las primeras fortunas, por otro lado, es bastante común encontrarlo en cementerios donde esos burgueses y el resto del mundo reposan hasta la eternidad ya que Hermes también representa el acompañante de las almas al inframundo. Si alguien se anima a buscarlo por la Ciudad Condal podrá reconocerlo por sus símbolos además de las sandalias o el casco alado son el gallo y la tortuga, también puede ser reconocido por un bolso en su costado, sus grandes sandalias, su sombrero de ala ancha y su caduceo, que se representa por un bastón que en su parte superior tiene dos alas desplegadas y en la parte inferior dos serpientes entrelazadas, el caduceo ya se hace referencia en los poemas homéricos donde describe que se utilizaba para cerrar los ojos de los mortales en el momento del fallecimiento.

Otros que también tenían alas, eran los aviones que al inicio de la Guerra Civil sobrevolaron las azoteas del “Poble Sec”

En un piso de la calle Magallanes vivían mis abuelos con mi padre, era un edificio de cuatro plantas, ellos eran los inquilinos de piso más alto. En cierta ocasión durante la guerra civil aeronaves de la aviación republicana de origen ruso y aeroplanos del bando nacional, que puede que fueran de la Legión Condor, enviados por el Tercer Reich realizaron unos reconocimientos haciendo cabriolas de inspección y exhibición sobre el lugar.

Los aviones de la aviación republicana, denominada “La Gloriosa”, eran del modelo Polikárpov I-15

que la gente apodaba “Chatos” por tener el morro muy ancho, redondeado y plano.

Los del bando llamado Nacional, eran de la aviación alemana, la Luftwaffe, fueron los que más tarde, bombardearon Gernika, pero durante la exhibición no dispararon ni un solo tiro, solo reconocimiento y piruetas. Oyendo el ruido que emitían los aparatos no dudaron todos los vecinos de la zona subir a los terrados de las viviendas a ver el magnífico espectáculo, nunca visto que se desarrollaba en el cielo.

Para todos fue un magnífico entretenimiento.

El barrio del "Poble Sec" está muy bien delimitado por ser como un pequeño pueblo dentro de Barcelona tiene como referencia la falda de la montaña de Montjuic por un lado y por otro el Paralelo y el recinto de la Exposición y el puerto a las otras bandas.

Durante la industrialización del siglo XIX se utilizó tanta agua de las fuentes de los alrededores que dejó al barrio prácticamente seco, por lo que entre la gente comenzó a referirse al lugar como Poble Sec.

La plaza del Surtidor tenía una de las pocas fuentes que quedaron con varios caños de agua y este surtidor le daba el nombre a la plaza. En el año 1935 la fuente era muy similar a la fuente de Canaletas, cuatro grifos, cuatro farolas y cuatro picas o fregaderos, todo ello de hierro colado pintado de negro con adornos florales dorados y el escudo de Barcelona sobre los grifos, igual que en Canaletas, era de estilo modernista diseñado por Pere Flaqués, el mismo que diseño las farolas con banco calefactado de “trencadís” del Paseo de Gracia, que tanta controversia generó entre la población de la época.

Allí también vivieron mi padre y mis abuelos. Durante un tiempo estuvieron en la Plaza del Surtidor, coincidiendo con la hermana de mi abuela y su familia que vivían a pocos metros.

Otra circunstancia que ocurrió fue cuando la guerra ya estaba perdida por el bando republicano, mis abuelos y mi padre se fueron a Benillova, pueblo natal de mi abuelo Evaristo, donde podían refugiarse y no tener problemas, dejando el piso donde vivían a unos familiares lejanos con la promesa de la devolución de la vivienda a su regreso.

Una vez acabada la guerra, al poco tiempo, volvieron a su casa para instalarse de nuevo en su piso, pero los nuevos inquilinos les dijeron que ellos no se irían y que si insistían los denunciarían por sus antecedentes, así que los tres se vieron sin la posibilidad de volver a su hogar.

Cosas de la guerra, apuntó alguien.

jueves, 7 de abril de 2022

 ÉPOCA DIFICIL

 

La Exposición Universal de Barcelona del año 1929 se tenía que haber celebrado en el año 1917, pero a causa de la 1ª guerra mundial de 1914 se tuvo que retrasar, esa guerra duró hasta noviembre de 1918 cuando se firmó el armisticio en el vagón de un tren en el bosque francés de Compiègne al norte de París, estuvieron 3 días para llegar a un acuerdo los aliados con las autoridades alemanas, como apunta el artículo de La Vanguardia

Curiosamente entró en vigor a las 11 horas del día 11 del mes 11, aunque se firmó a las 5:40 de la mañana.

Las fuerzas aliadas compuestas por Francia, Estados Unidos, Canadá y Reino Unido aún conmemoran ese día el acontecimiento con actos para rememorar a los caídos en combate.

Casi al final de la segunda guerra mundial, Hitler hizo dinamitar el vagón de tren donde se había firmado, para no tener que volver a rubricar una nueva rendición en el mismo tren.

En Barcelona pasaron muchos acontecimientos vividos de cerca por mis abuelos que miraré de explicar para contextualizar una época difícil para ellos y para toda la población, pensemos que habían pasado las guerras Carlistas, la tercera entre los años 1872 al 1876, se habían perdido las provincias de ultramar, Estados Unidos declaró la guerra a España tras el hundimiento del acorazado Main en Cuba, que ya sabemos cómo acabó, en el año que nació mi abuela Lola 1898, año conocido como el del desastre del 98,  el 10 de diciembre, se firmó el Tratado de París, donde Filipinas fue entregada por 20 millones de dólares y Guam junto con Puerto Rico, se convirtieron en propiedades estadounidenses.

También fue una época donde el desarrollo económico y tecnológico empezó a despuntar. Pongamos como un pequeño ejemplo que ayudó a contener el dolor, sin ir más lejos la aspirina, patentada por el laboratorio farmacéutico Bayer. El fármaco servía para tratar el dolor por ser analgésico, bajaba la fiebre  y contenía la inflamación. La aspirina es uno de los medicamentos más utilizados hoy en día, ya que se comercializan unos 120.000 millones de unidades anuales.

También en el campo de la medicina, en 1902, se colocó la primera piedra del Hospital San Pablo, hoy llamado “Hospital de la Santa Creu i Sant Pau”, obra del arquitecto LLuis Domenech i Montaner, el recinto modernista más grande del mundo.

https://www.youtube.com/watch?v=xAJaQuL1MA8

 La Plaza de Españacuyo diseño lo realizó el arquitecto Josep María Jujol, uno de los discípulos de Antoni Gaudí, y las obras son de Miguel Blay, Frederic Llobet y los hermanos Miquel y Llucià Oslé; de inspiración clásica, donde el sentido iconográfico de la obra representa un símbolo poético a España. Sobre un estanque de planta triangular se sitúa una glorieta con tres nichos con grupos escultóricos que simbolizan los ríos que desembocan en los tres mares que rodean la España, el Ebro en el Mediterráneo, el Guadalquivir y el Tajo en el Atlántico y unas figuras de adolescentes para los ríos del mar Cantábrico, en los vértices del estanque se sitúan tres grupos que representan los frutos y dones de las aguas: la Abundancia, la Salud Pública y la Pesca y la Navegación, alrededor del cuerpo central se sitúan tres columnas con diversas figuras y emblemas que simbolizan la Religión, una cruz con Ramon LlullSanta Teresa de Jesús y San Ignacio de Loyola, el Heroísmo, una espada con Don PelayoJaime I de Aragón e Isabel la Católica, y las Artes, un libro con Ausiàs March y Miguel de Cervantes; remata el conjunto un pebetero de fuego con tres Victorias, obra en bronce del escultor Frederic Llobet.

Pues bien, parece ser que mi abuelo Evaristo trabajó como peón de albañil en esa obra. La cuestión era que se trabajaba alrededor de diez u once horas cada día, incluidos los sábados, los domingos se descansaba, él vivía en el Paseo Maragall en la otra punta de la ciudad y calculando la distancia se tarda una hora y quince minutos a buen paso, eso quiere decir dos horas y media al día en viaje, cada día eran unas trece o catorce horas dedicadas al trabajo, más el tiempo de comer, por cierto, un bocadillo y de nuevo al tajo. No me extrañaría en absoluto que en algunos de los trayectos se colgara del tranvía para aligerar la marcha. El precio del billete del tranvía por aquellos tiempos era de 15 céntimos de peseta, en el año 1909 el precio del primer autobús del Estado era de 10 céntimos y el trayecto era desde Plaza Cataluña a Gracia.

https://twitter.com/jaumeclotet/status/1425703654703747074

 La Canadenca o Canadiense denominada así porque la mayoría de inversores eran de Canadá, construyó centrales hidroeléctricas en 1919. Tenían funcionando en la cuenca del Noguera Pallaresa el Salt de Serós y en el término de Talarn la central de Sossís.

En Europa los trabajadores reclamaban jornadas de ocho horas de trabajo, pero al ser tan reciente el final de la guerra, los empresarios argumentaban que no era el momento, la C.N.T. siglas de Confederación Nacional del Trabajo de ideología anarco-sindicalista que en 1918 contaba con 345.000 afiliados, tenía la fuerza y el soporte de la mayoría de obreros. La empresa decide despedir a ocho trabajadores y el 5 de febrero de 1919 la C.N.T. convoca una huelga general. La Canadenca da un ultimátum para que se restablezca el orden y el día 10 exige que todo el mundo vuelva al trabajo, pero con el paso de los días se van sumando a la huelga los trabajadores de agua, gas, tranvías y también de ferrocarriles de Cataluña y de Sarriá. Barcelona está sin luz, el capitán General de Cataluña Joaquín Milán del Bosch, abuelo del Milans del Bosch del 23 F., militariza a los trabajadores y dice si no obedecen se les haga presos. En el mes de marzo más de 3000 obreros son encarcelados en el castillo de Montjuich. El 13 de marzo se declara el estado de guerra, interviene la patronal para resolver el conflicto y en Madrid se nombra un nuevo gobernador civil para negociar. Al poco tiempo se acepta aplicar el horario de ocho horas de jornada laboral, pagar el medio mes perdido y liberar a los presos, en la Canadenca incluso se aumentaron los salarios, la huelga duró 40 días y los empresarios crearon en aquel momento Foment del Treball.

https://www.rtve.es/television/20211228/ja-ho-saps-per-teva-jornada-laboral-8-hores/2244740.shtml?utm_medium=Social&utm_source=Twitter#Echobox=1640717909

 Hubo años más tarde, en 1951 la denominada huelga de tranvías, donde el billete se encareció un 40%, pasó de 50 a 70 céntimos, en aquel momento todo el mundo decidió ir a pie y los tranvías hicieron su trayecto vacíos, se consideró la primera gran huelga de la dictadura, los manifestantes acudieron a la Plaza Sant Jaume con agua del Carmen y un lirio en la mano, para hacer burla de la relación que tenía la vedette Carmen de Lirio con el alcalde Josep María Albert. Con la huelga consiguieron que el precio del tranvía volviera al precio anterior.

Evaristo, mi abuelo, ya había trabajado en obras anteriormente. De muy joven tuvo que huir de su pueblo natal, Benillova, cerca de Alcoy, provincia de Alicante, se fue a Estados Unidos para trabajar como peón en la construcción del ferrocarril del Oeste y debió de ser muy duro pues volvió al poco tiempo, pero me gustaría destacar que a partir de aquel momento siempre llevó un tipo de pantalones, de echo yo siempre lo vi con pantalones con peto tipo vaqueros, que en casa de mis abuelos llamaban “granota”.

Cuando se fue del pueblo dejó atrás todo, solo una pequeña maleta le acompañaba y la pena de dejar a su familia, entorno y amigos, porque un hermano suyo lo denunció alegando que pertenecía a la CNT y por lo tanto extremista anarquista, la realidad era que su hermano quería quedarse con las tierras que le pertenecían a él.

jueves, 24 de marzo de 2022

 

MIS ABUELOS CONMIGO

 

No conocí a mi abuelo materno, si y mucho a mis abuelos paternos, sobre todo a mi abuela paterna Emilia ya que con ella pasé algunas épocas de mi niñez y algunas temporadas de mi adolescencia.

Para mí, el abuelo materno era el marido de mi abuela Dolores, se llamaba Federico y que yo recuerde y en mis primeros recuerdos de niño, el lugar en que vivían no me resultaba llamativo.

Era como una casita con dos habitaciones, un pequeño comedor con una cocina económica

http://dpmespecialidades.es/historia-de-las-cocinas-de-lena/

 y un patio, el baño era un diminuto cubículo donde solo había un wáter y no recuerdo bien si era un wáter o un agujero donde iba a parar todo.

En mis primeros recuerdos de niño veo a mi abuela Lola como una mujer con el pelo blanco recogido y con un delantal o mandil de donde salían todo tipo de cosas y que servía, tanto para coger una olla caliente como secar las lágrimas de niños, para secarse las manos y para esconder a un niño vergonzoso ante una visita inesperada. También valía como bolsillo y para guardar una galleta, un trozo de pan o un caramelo, para hacerse aire cuando hacia calor, para secarse las lágrimas, para limpiar el polvo, como pañuelo o para guardarlo en su bolsillo, cuando se limpiaba la verdura valía como transporte para llevar los restos a las gallinas del corral, y de paso al volver traer los huevos que habían puesto, como transporte de leña para el carbón del fuego como pequeño trasportín en caso de una pequeña compa y no digamos como protector de la ropa.

Pero sigamos con la descripción de la vivienda. Vivián con muy pocas cosas, pero todo estaba en su sitio y muy ordenado. Me llamaba la atención el echo de estar tan cerca de la playa y la cercanía del mar donde íbamos a menudo a buscar piedras y cristales romos por el desgaste que éstos tenían al ser erosionados por la arena y el agua, con ellos jugábamos mis primos y yo. Por cierto, nunca nos bañamos y para un niño eso era fundamental.  Solía coincidir con mis tres primos en ocasiones y al ser de una edad similar jugábamos en el patio o en la calle, una especie de pequeña avenida donde circulaba gente de todo tipo, generalmente muy desaliñada y algunos niños despeinados y sucios, pero siempre corriendo y riendo, sobre todo cuando venía un fraile Carmelita con una barba blanca muy larga que si hoy lo viésemos vestido de rojo no dudaríamos que era Papá Noël. Vestía con un hábito marrón y unas sandalias con las que levantaba el polvo de la calle, todos los niños le seguíamos porque nos daba pequeños caramelos que hacían las delicias de todos.

En la casa no había agua corriente y se tenía que ir a buscar a una fuente que estaba en la calle, todo el mundo hacía larguísimas colas para recoger el agua en todo tipo de cubos, vasijas y bidones que una vez llenos tenían que llevar hasta la vivienda.

La casa estaba ubicada en el Somorrostro,

https://es.wikipedia.org/wiki/Somorrostro_(Barcelona)

 era un barrio de barracas tocando al mar donde estaban los mas desprotegidos de la sociedad.

Se tiene constancia que empezó a llegar gente en 1882 y que fue creciendo sobre todo durante las fechas previas a la exposición del 29 ya que se necesitaba mano de obra para su construcción y duró hasta 1966 cuando fue destruido y sus habitantes fueron ubicaros en el Estadio Olímpico durante una temporada, hasta la construcción de unas viviendas en el cercano pueblo de El Prat, en un nuevo barrio denominado San Cosme.

Cuentan que era un barrio donde solo entraban los residentes, ya que el resto de barceloneses no se atrevía por miedo, en otra época había una entrada cerca de los depósitos de Gas, donde se encontraba la Guardia Civil para controlar a los vecinos y forasteros.

Nunca viví un episodio de temporal, pero eso tenía que ser terrible ya que entre en viento y el oleaje del mar podían enviar al traste a todo el barrio.  Tengamos en cuenta que unos años antes un temporal había destrozado la zona del Morrot, https://elpais.com/ccaa/2012/06/27/catalunya/1340826374_392423.html

 Lugar donde se encontraba una estación de ferrocarril que se utilizaba para mercancías llegadas por mar y que se distribuían por toda la red ferroviaria, pues bien, en una ocasión se fue todo al garete por un temporal, incluso las vías y la estación. Allí también había barracas, pero éstas estaban excavadas en la montaña, como algunas del barrio del Carmelo.

 

Me sorprendió mucho, una noche que me quede a dormir, la altura de las camas, eran muy altas y para un niño corno yo altísimas, al recordarlo veo que era necesario ya que podía entrar agua en la vivienda si venía tormenta o por el temporal de mar que con grandes olas tener el agua en los pies o una inundación era muy posible.

Para llegar al barrio se podía hacer por un callejón al lado del hospital de infecciosos hoy llamado Hospital del mar, se llamó Hospital municipal de infecciosos desde 1914 a 1939, se creó a partir de una epidemia de tifus y para evitar de nuevas en el futuro ya que Barcelona debía estar preparada contra enfermedades de ese tipo. Fue derribado por un bombardeo durante la guerra civil y reconstruido en la postguerra, lo rebautizaron con el nombre de Nuestra Señora del Mar.

Enlace hospital infecciosos

https://www.parcdesalutmar.cat/es/hospitals/hospital-del-mar/historia/

 Mis abuelos maternos en el momento de mis visitas al barrio, yo tendía 5 o 6 años, se dedicaban a trabajar haciendo el distintivo de embutidos como chorizo o salchichón, se trataba de sujetar en una cuerda roja, si era para embutidos picantes y blanca para embutidos sin pimientas picantes y se le adhería una chapa de latón que se tenía que troquelar con la marca del fabricante. A la entrada de la vivienda había varios sacos con el latón y las cuerdas para su manufactura. Nunca mejor dicho, a mano todo, con un yunque y un martillo, se ponía el tampón del troquel y martillazo para la incrustación de la marca, en el agujero se ataba la cuerda y listo, a por otro y así a miles, creo que el precio por cada mil etiquetas era ínfimo, trabajando todo el día se recogía una miseria, pero eso es lo que había.

 Por otra parte, mis abuelos paternos, con los que pasaba muchas temporadas, vivían muy cerca del “Mercat de Sant Antoni”, tengo muy buenos recuerdos de ellos ya que yo para ellos era su primer nieto y el niño al que mimar y cuidar, mi abuela materna Emilia, se deshacía en darme todo aquello que me complaciera. En aquel piso vivía también un primo de mi padre, Enrique, que para mí era como un tío con el que iba a pasear y comprar tebeos, o cambiar cromos al mercadillo, que se hacía en el exterior del “mercat” todos los domingos.

Mi abuelo paterno Evaristo, era hombre de pocas palabras, pero muy sencillo y enigmático. Recuerdo su cara cuando me regalaron mi primera bicicleta de dos ruedas, creo que estaba más satisfecho que yo y eso que para mi era la felicidad completa, seguramente veían en mi todo aquello que no pudieron tener ellos.

La peculiaridad de aquel lugar era que tanto mi tío como mi abuelo trabajaban de noche, Enrique de panadero, frente a la vivienda y mi abuelo de lechero en la calle Valldoncelles, no muy lejos de la calle Manso.

Cuando me quedaba unos días con ellos, reinaba el silencio desde las tres y media de la tarde, ya que ellos se iban a dormir puesto que tenían que trabajar, uno desde las 12 de la noche y el otro desde las 2 de madrugada. Eso quería decir que un niño como yo no podía hacer ni el más mínimo ruido ya que podían despertarse y mi abuela, la cual no gozaba de buena salud también hacia una siesta. Ya me ves a mí distrayéndome con los tebeos y los cromos que había obtenido el domingo anterior y también con muchos momentos de aburrimiento que me sirvieron como formación para entender que el aburrimiento era una fuente de ideas donde desarrollar proyectos y aprender a hacer volar la imaginación.

El piso de la calle Manso era un lugar muy atractivo para mí, ya que podía ir a jugar con unos amigos a una escalera a la que llamaban “la escala interior” y que pertenecía al mismo edificio, pero no daba a la calle, sino a la parte interior del mismo inmueble.

Recuerdo los aromas que en el lugar había, por una parte, olor a café recién tostado que provenía de un tostadero vecino “Bracafé” y por otro el olor a palma fresca recién cortada, ya que éramos vecinos de una cestería que en su parte posterior tenía el almacén.

La escalera interior era el lugar perfecto para escondernos e inventar todo tipo de juegos, corríamos por aquel lugar oscuro y a veces fantasmagórico por sus recónditos lugares y los recovecos del lugar, hasta que alguien nos venia a buscar o acudíamos a casa por iniciativa propia, no había peligro de perdernos, de esa escalera no se podía salir mas que por la entrada de la finca.

Mis abuelos paternos eran como unos segundos padres, sobre todo mi abuela, que me llevaba con ella a todas partes.

Con unos vecinos de la escalera interior ya mencionada a los que íbamos a ver y conversar habitualmente había una amiga de la familia, la señora Mercedes, con la que tenían muy buena relación y ella siempre tenía una frase a modo de coletilla que decía… “Jo només demano salut per mi i feina pel meu home” Yo solo pido salud para mí y trabajo para mi marido.

De pequeño no le di importancia, pero con el paso del tiempo veo que tenía mucho conocimiento ya que, si su marido tenía trabajo y ella salud, el resto de asuntos pasaban a un segundo lugar.

Eran una familia muy hogareña y acogedora, a mi el señor Miquel, me cortaba el pelo y una de las cosas que no había visto en mi vida, lo vi en su casa, era un televisor en blanco y negro, por supuesto, aún no existía la televisión en color, a la que habían puesto un filtro delante para que se viera en color, consistía en un plástico tipo acetato en el que la tercera parte superior era de color azul cielo, otra tercera parte del centro era de color rojo y la tercera parte inferior de color verde. Nunca coincidió con ningún paisaje, que supongo que era para lo que estaba pensado y la cara de las personas cuando era un primer plano pasaba a ser tricolor. Un desastre, pero cuando te acostumbrabas parecía que era así todo lo que se veía.

Puede verse en el siguiente enlace del Blog de David García Goñi.

http://davidaldia.blogspot.com/2013/01/television-de-blanco-y-negro-en-colores.html

 

viernes, 25 de febrero de 2022

HECHOS QUE MARCAN A BARCELONA COMO DESTINO

 

Cataluña fue pionera dentro de España de la renovación industrial y en muchos casos la primera en introducir nuevas empresas innovadoras por ejemplo en 1818 la primera empresa de diligencias en 1836 el primer vapor (en una fábrica mecanizada), en 1848 el primer tren en la península Ibérica, antes se había construido una línea de ferrocarril con un tren en Cuba, (provincia española en aquel entonces), en 1857 el primer barco de hierro, fue la primera ciudad española en tener gas y electricidad y fue sede de industrias como la España industrial y la Maquinista Terrestre y Marítima 

 En Barcelona vivían 450.000 habitantes en 1888 y era la segunda ciudad más importante del Estado español.

El 16 de diciembre de 1878 se realizan las primeras pruebas de comunicación telefónica en España en la Escuela de ingenieros de Barcelona, los responsables del revolucionario ingenio fueron padre e hijo de la familia Dalmau, empresarios de material científico.

Esto significó mucho ya que 10 años después se celebraba la primera exposición Universal en Barcelona, que acogió la muestra de novedades de todo tipo de los países que se presentaron.

tuvo lugar entre el 8 de abril y el 9 de diciembre de 1888. Además de la sección oficial, concurrieron un total de 22 países de todo el mundo, y recibió unos 2 240 000 visitantes.

El Gran hotel internacional de Barcelona  se construyó en 53 días, el edificio fue obra del arquitecto Luis Doménech y Montaner para alojar a los visitantes de categoría, trabajaron más de 800 personas día y noche y sorprendentemente no hubo ningún accidente importante, en el mes de abril de 1889 fue derribado ya que era una obra efímera solo para la Exposición Universal y los terrenos pertenecían al puerto de Barcelona. Era un edificio de 5000 m² concebido como una instalación temporal construido en el Paseo Colón que había sido un terreno ganado al mar, era un hotel acogedor y con las comodidades suficientes como para que el cliente se encontrara como en casa, tenía una capacidad de 2000 huéspedes en 600 habitaciones y 30 apartamentos para familias numerosas, se empezó a construir en diciembre de 1887 y el 14 de febrero de 1988 se terminó, aunque los acabados internos se prolongaron hasta finales de marzo de 1888, trabajaron día y noche con 18 grandes focos eléctricos, una técnica novedosa en aquel momento, trabajaron 650 albañiles y peones, 100 carpinteros y 40 yeseros, la inauguración oficial fue el 5 de abril de 1888 y se abrió al público el día 12 de abril.

 

Tras los desastres políticos y económicos de los años anteriores, Cataluña era la pionera de todas las regiones españolas en la revolución industrial y en muchos casos precursora al mejorar la tecnología especialmente en el ámbito textil del siglo XIX y así se mostró en la Ciudadela, parque que se había recuperado para Barcelona, después de mucha discusión con el ejército, no olvidemos que en la Ciudadela estaban las tropas que vigilaban que Barcelona no se sublevara, parece que era en el único lugar del mundo que el ejercito estaba para vigilar a la población y no para defender la ciudad donde se encontraba, Felipe V para dominar la ciudad tras la Guerra de Sucesión Española mandó construirla ya que Cataluña había estado en el bando de su contrincante Carlos de Austria.

 

El general Prim entregó la Ciudadela a la ciudad de Barcelona después de 150 años de su construcción y se destruyeron diversos edificios que habían sido utilizados per el ejército, no así el antiguo arsenal del puerto que se convirtió en lo que ahora es el Parlament de Catalunya.

 

La entrada al recinto de la Exposición Universal se efectuaba desde el Arco del Triunfo y costaba una peseta, aunque se podía sacar un bono por 25 pesetas.

Durante la exposición también se celebraron fiestas, conciertos, representaciones teatrales, desfiles militares, procesiones religiosas, carreras de caballos, juegos florales, y otros eventos deportivos, así como actuaciones de orquestas y congresos diversos.

Las exposiciones universales iniciadas en Londres en 1851 eran los eventos políticos económicos y sociales más importantes en la que la época.

 

 Se construyeron para la ciudad edificios e infraestructuras como la estación de Francia, la Cascada del Parque de la Ciudadela, el Palacio de Justicia, la Font mágica, (no la de Montjuic), sino otra, el Castillo de los Tres Dragones, actual Museo de Zoología, obra de Lluís Domènech i Montaner, el monumento a Colón y el Botánico entre otros, se empezó a iluminar con luz eléctrica calles como La Rambla, Paseo de Colón, Plaza de San Jaime e interior del recinto de la Exposición, todo esto llevó a Barcelona a ser una ciudad cosmopolita y lugar anhelado donde vivir por mucha parte de la población española que veía en Barcelona su propia prosperidad.

 

En la hemeroteca de la Vanguardia del día 9 de abril de 1888 aparece el escrito que hace mención.



 


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