lunes, 6 de noviembre de 2023

MERCAT DE SANT ANTONI

 Mercat de Sant Antoni

Parece ser que los sentidos están conectados con nuestro cerebro, hay aromas que nos llevan a la infancia. En mi caso, cuando huelo a café molido, viajo en el tiempo a cuando estaba con mis abuelos en la calle Manso. En la parte trasera del edificio donde vivían, había un tostadero de café, con muchas variedades, el de Colombia, el de Brasil, el torrefacto, etc… era de la empresa Bracafé que tenía diversas tiendas en la ciudad. Otro aroma venía de una cestería, que estaba al otro lado del edificio, con su fuerte olor a palma fresca. La combinación de olores no la he vuelto a percibir nunca más, pero seguro que si algún día llega a producirse será de nuevo viajar en el tiempo a la época de mi niñez.

Cuando una percepción sensorial nos despierta un recuerdo se produce el efecto proustiano, se debe al novelista francés Marcel Proust que describió en uno de los párrafos de su libro “En busca del tiempo perdido” un personaje de su infancia que recuerda saboreando una magdalena mojada en té que le daba su tía cuando era niño.

En aquella época lo que marcaba el tiempo de ponerse en marcha por las mañanas y de recogerse por la noche, era sin duda, el que transmitían con su sonido los “carretons”, de las paradas externas del mercado de San Antonio, al desplazarse por la mañana temprano y a las ocho de la noche para recogerse. Las calles eran adoquinadas y los “carretons” tenían y aún tienen, ruedas macizas, en algunos casos enormes cojinetes de hierro que con el trasiego hacían un estruendo hasta que los aparcaban en pequeños almacenes, uno de ellos estaba justo frente de nuestra casa, a mí me encantaba salir al balcón a verlos. "El carretó" es la pieza fundamental para el desarrollo de la venta semi ambulante que se hace aún hoy día en el mercado, es una gran caja de madera con ruedas, parecida a un baúl puesto en pie, que, por una parte, se abre y se convierte en puesto de venta, muestra toda la mercancía que volverá a guardarse al término de la jornada.



Con mis abuelos vivía mi tío Enrique, qué los domingos me llevaba a comprar tebeos y cambiar cromos al mercado, ya que lo teníamos a 30 metros. Entonces no era consciente que aquel lugar tenía una historia tan arraigada a la Barcelona moderna, que se desarrolló a mediados del siglo XIX. Fue cuando volvieron muchos indianos con sus fortunas, en la zona existían lo que se denominó “Casas fábrica” como la que tenía mi bisabuelo cerca a la calle Parlament, en un pasaje que hoy se llama Pere Calders, era de zapatos y artículos de piel.

El dinamismo que los Indianos con su dinero trajeron, fue una inyección de capital que hizo que la ciudad se convirtiera en la más próspera de España.

En los años 50 del siglo XIX la Barcelona amurallada estaba sucia y la densidad de población era muy alta, unos 187.000 vecinos vivían apiñados, las murallas ocupaban 6 km en su perímetro. Fuera de las murallas por la parte noroeste había un espacio plano que multiplicaba por 20 el espacio de la ciudad fortificada, era considerada anteriormente plaza amurallada, que en 70 años había sufrido 7 asedios. La edificación estaba prohibida alrededor de la fortaleza y no podía construirse a menos de 1 km y 200 metros, se consideraba que desde esa distancia una bala de cañón no alcanzaba la ciudad.

En 1838, el barón de Meer, Ramon de Meer y Kindelán, Capitán General de Cataluña y la Junta de Ornato de la ciudad, que velaba por los arreglos urbanos, habían propuesto ampliar Barcelona entre los baluartes de la calle Tallers y Junqueras para hacerla más saludable y espaciosa, también Jaime Balmes, en sus artículos insistió en la necesidad de ampliar la ciudad, pero sus peticiones fueron desestimadas.

En 1854 el cólera estaba llegando a España y en Barcelona la propagación por la epidemia y el miedo hizo que la ciudad se vaciara, solo quedaron los que eran necesarios para imponer el orden, los sanitarios y los obligados por la miseria. Quien pudo se fue de la ciudad.

El hospital de la “Santa Creu” y la “Casa de la Caritat” no daban abasto, no se sabía el origen del problema. Se pensó que la peste y el hambre acabarían con toda la población. Murieron a causa de la epidemia cerca de 6.500 barceloneses.

El gobernador civil, Pascual Maoz, solicitó al gobierno permiso para derruir las murallas, ya que, por salubridad, en diversas ciudades de Europa las estaban quitando, fue entonces cuando llegó el permiso militar para derruir las de Barcelona y se constituyó una Junta de derribo con el arquitecto Antonio Rovira y Trías como director de las obras, el mismo arquitecto que construyó el mercado de San Antoni.

Las murallas medievales que rodeaban Barcelona dejaron de ser útiles y tras su demolición empezó la expansión de la ciudad con la autorización del Gobierno del Estado y del ejército que era el propietario de gran parte de la zona fuera murallas.

Los trabajos empezaron, el día 24 de agosto de 1854 y el derribo de las murallas fue el principal acontecimiento de la historia de la ciudad en la época contemporánea.

Se reclutaron 7.000 hombres con un jornal de 6 reales al día para llevar a cabo el plan que diseñó el arquitecto Ildefonso Cerdá aprobado en 1859 después del estudio de otros proyectos.

Nació así el Eixample, que luego sería un ejemplo de ciudad moderna con anchas calles, esquinas truncadas y manzanas octogonales.

Una de las puertas de entrada a la ciudad, estaba al lado del baluarte de San Antoni que protegía uno de los ejes históricos, seguía el trazado de Decumanus Romano, que es el término empleado en la planificación urbanística de todo el Imperio Romano, indica una calle con orientación este-oeste tanto en las ciudades como en los campamentos militares, o en las colonias, ya que servía de orientación a los soldados para localizar rápidamente cualquier elemento de la ciudad.

Un baluarte funciona como protección a la muralla. Barcelona, antes de la Guerra de Sucesión contaba con once baluartes, eran de una forma pentagonal, que sobresalían de la muralla. Es allí donde se colocaban vigías y soldados, lo que permitía la defensa de toda la ciudad. El baluarte de “San Antoni” estaba al lado del portal del mismo nombre, este tenía dos torres laterales, la de “Sant Just” y la de “Sant Urbá”. Con la reconstrucción del mercado se encontraron restos arqueológicos como un mausoleo con un ramal de la vía Augusta del siglo primero, restos del siglo XIV al XV ruinas del baluarte de San Antonio, una masía medieval del siglo XVI, el fosar y la contra escarpa, que es el muro de contención que estaba en la muralla y restos del siglo XIX con la carretera que iba a Zaragoza, es decir el “Portal de San Antoni” era la vía de entrada para Reyes y nobles que venían de Aragón o de Castilla.

El nombre del barrio tiene su origen por la ubicación del Convento de Sant Antoni del siglo XV y el mercado data de mediados del siglo XIII, por un comercio natural improvisado tocando a la muralla.

El mercado de Sant Antoni fue diseñado por el arquitecto Antoni Rovira y Trías, que ya he mencionado, con la colaboración con el ingeniero Josep Cornet entre los años 1872 y 1882, inspirado en el mercado de mayoristas del centro de París llamado “Les Halles” hasta 1968, a partir de entonces fue el centro comercial “Fórum Les Halles”, que toma su nombre del mercado Central.

La estructura de hierro le da ligereza, permitiendo la entrada de una luz tamizada.

El mercado de Sant Antoni es el más grande de Barcelona, con una superficie total de

12.000 mts.2 siendo uno de los mejores ejemplos de arquitectura de hierro de la ciudad.

Lo constituyen tres mercados: el de frescos, es decir alimentos; el de ropa, también conocido como “els Encants”; y el Dominical que es de libros, tebeos, álbumes de cromos etc.

En el siglo XIX se reinventa el comercio en mercados municipales en toda Europa, el de “Sant Antoni” fue de los primeros en incluir cerámica y cristal y recuerda por su configuración al Covent Garden de Londres o al Quincy Market de Boston.

Cuando mi abuelo pasaba por allí los domingos para ir a trabajar a la lechería de la calle Valldoncelles, donde se vendía la nata que él manufacturaba, estaban preparando los “carretones” que en su interior albergaba la ilusión de los niños y no tan niños, como eran los álbumes de cromos y los tebeos, hoy llamados comics y parece que se preparaban para salir a escena personajes impresos como el Jabato, Pulgarcito, El capitán Trueno, El guerrero del antifaz, Carpanta, Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón, Anacleto agente secreto, el botones Sacarino, etc.

El canta autor Jaume Sisa, con quien coincidí en un rodaje de la serie “Yo Canto” en el teatro de Varietés “El Molino” de Barcelona, tiene una canción, “Qualsevolnit por sortir el sol” donde aparecen muchos de los personajes que yo leía en mi infancia.

Recuerdo con especial cariño un tebeo apaisado donde aparecían los personajes del Jabato; defensor de la justicia, campesino ibérico que fue esclavizado por los romanos y convertido en gladiador. Al escapar se dedica a recorrer el mundo con sus amigos; Taurus, un forzudo, gigante y comilón; Fideo de Mileto, poeta griego muy delgado al que acompaña su lira, y Claudia, prometida del Jabato, una muchacha romana y cristiana de buena posición. En algunos episodios, aparecen acompañados de un niño, Shing-li con su tigre y un mono llamado Bongo.

La primera edición data de 1958, año de mi nacimiento, debe ser por eso que me gustaba, éramos de la misma quinta. El título del primer tebeo del Jabato fue “Esclavos de Roma” y apareció el 20 de octubre de 1958.

Con todos ellos he pasado muchos ratos agradables, sobre todo las tardes cuando la televisión emitía la carta de ajuste, ya que había terminado la programación.

Al reciente fallecido, Francisco Ibáñez, al guionista Victor Mora y Pujadas, al dibujante del Capitán Trueno, José Bornal, al dibujante Miguel Ambrosio Zaragoza “Ambros”, al guionista Eugenio Sotillos y a autores como Escobar, Peñarroya, Cifré, Vázquez, estos últimos los que inventaron el bocadillo donde puede leerse el texto del personaje, debo agradecerles los ratos de divertimento y en cierta manera la cultura que han transmitido de forma amena a tantos niños de mi generación, por su ingenio y su buen hacer.

También a editoriales como El gato negro, que luego sería Bruguera, creadora de Pulgarcito, que nació en 1921 como periódico infantil, dirigida por Raúl González y que en el contenido de su publicación aparecían los personajes: El reportero Tribulete, Carpanta, Don Pio, Gordito relleno, Doña Urraca, Las hermanas Gilda, Pitagorín y un largo etc… y con pasatiempos como los del Profesor Franz de Copenhague con sus “Grandes inventos del TBO” sin olvidar “13 Rue del Percebe”.

Quiero recordar al Sargento Gorila, de la editorial Toray, inspirado en un comando americano de la guerra de Corea, en el estilo de Hazañas Bélicas, realizado por el guionista Eugenio Sotillos y el dibujante Alan Doyer.

Para mí, estos son los más destacados de entre otros mil, a los que considero que el lector le transportará a su propio período de lectura y recordar sus preferidos.

Para todo ello, aún hoy en día, se puede ir un domingo al “Mercat de Sant Antoni”, donde seguro encontrará alguna lectura para viajar a su época, al estilo de “En busca del tiempo perdido”. 

jueves, 31 de agosto de 2023

MONTSERRAT

 

Montserrat

Sin darnos cuenta llevamos en nuestro ADN cosas y situaciones que en momentos de reflexión florecen en nuestro interior y nos evocan a tiempos pasados moldeándonos a ser lo que somos.

En cierta ocasión en una clase, un profesor nos hizo cavilar sobre lo que era o lo que considerábamos más veloz, uno de mis compañeros rápidamente dijo, el guepardo, otro pensándolo mejor dijo un avión supersónico, otro reflexionó un poco más y dijo la velocidad de la luz. El profesor comentó: todo eso que decís es muy rápido, pero lo más rápido es el pensamiento humano, mirad, podéis viajar en el tiempo en la distancia y en el recuerdo en un instante tan solo con vuestro pensamiento y eso se consigue gracias a la reflexión.

Para mí el silencio es importante, ya que puedo, mediante mis pensamientos, viajar a tiempos y situaciones vividas o tal vez soñadas, de otras épocas que me sirven para reflexionar sobre ellas.

Entre esos momentos de meditación vale la pena recordar la paz silenciosa que se respira en Montserrat, que de vez en cuando, se rompe por el sonido de las campanas de la Abadía y recuerda, mediante sus sonidos, acudir a los actos litúrgicos o para hacer oración.

Mi abuela paterna tenía mucha devoción a la Moreneta, advocación de la Virgen María que se encuentra en la montaña o, mejor dicho, macizo de Montserrat, ella acudía con regularidad una vez al año a pasar unos días. Algunas veces me llevaba, yo no le daba mayor importancia, ahora veo qué si la tenía, compartía momentos intensos con ella y mediante su ejemplo serviría para mi formación y educación.

Las campanas marcaban el tiempo que pasábamos en las celdas del Monasterio, en los alrededores o en el Templo. 

Las celdas eran y aún son, pequeños apartamentos, donde no hay nada superfluo, está todo lo necesario para poder vivir. Una celda tenía y tiene una pequeña cocina, una habitación un baño y un comedor, eso es todo, suficiente y muy poco ostentoso.

Otro momento que me fascinaba era el canto del Virolai que los niños de la Escolania interpretaban angelicalmente después de la misa mayor de los domingos, con unas voces que te transportaban, ¡Quién sabe dónde!

La Escolanía fue creada en el siglo XIII y se considera el conservatorio más antiguo de Europa.

Virolai, palabra de origen provenzal significa simplemente: antigua composición poética, acompañada de música. Mossèn Cinto Verdaguer con el texto y Josep Ramoneda con la composición musical ganaron el concurso convocado con motivo del milenario de Montserrat en 1880 y quedó para la posteridad.

En una de las estrofas dice: “Mística Font de l’aigua de la vida; ragen del Cel al cor de mon país;

dons i virtuds deixeu-li per florida; feu-me, si us plau, el vostre paradís”.

Justo esta estrofa hizo que el señor Otto Rahn, un alemán que estudió la mitología medieval, se fijó en ella y llegó a la conclusión, que podía referirse a la ubicación del Santo Grial.

Hitler, que era muy supersticioso, se puso en contacto con Otto Rahn y pusieron en marcha la maquinaria para averiguar si el Santo Grial podía estar en Montserrat y así conseguir poder y vida eterna.

En el libro “La corte de Lucifer” de 1938, Rahn afirmó que la ópera de Richard Wagner “Parsifal” revela que en el monte Montsegur, que también podía ser Montsalvat o Montserrat, era el lugar que se mencionaba, que estaba cerca de los Pirineos y era el lugar donde se guardaba el Cáliz donde Cristo bebió en la Última Cena.

Al mismo tiempo que Hitler se reunía con Franco en Hendaya, el 23 de octubre de 1940, Heinrich Himmel, jefe supremo de las SS de la Alemania Nazi, visitaba el Monasterio con la intención de encontrar información del Santo Grial, la fuente de la vida como reza la estrofa.

El monje Andreu Ripoll Noble, el que mejor hablaba alemán de la Abadía, tuvo que atender a Himmel y a su séquito. Se dirigieron a la biblioteca donde había más de 250.000 volúmenes, allí pasaron muchas horas buscando información sobre el tema. También intentaron encontrar elementos de poder como información de la “Lanza del destino” con la que supuestamente el soldado romano Longinos hirió a Cristo en el costado, el “Arca de la Alianza” un contenedor que albergaba importantes reliquias para el pueblo de Israel, la “Piedra de Scone” sobre la que coronaban a los reyes ingleses o la copa del “Santo Grial” la copa Sagrada con la que Jesús instauró la Eucaristía y dice alguna creencia, que concedía la vida eterna.

Otro objetivo de Himmel era encontrar datos sobre Perceval, uno de los caballeros del rey Arturo con la intención de obtener poderes ocultos capaces de ganar la guerra. A día de hoy no sabemos lo que pudo encontrar en la biblioteca de la Abadía.

El Santo Grial ha sido un tema muy recurrente del que a lo largo de la historia se han hecho escritos, imágenes, documentales y películas. También inspiro a George Lucas y Steven Spielberg en 1989 para  la película “La última cruzada” protagonizada por Harrison Ford y Sean Connery en el papel de  Indiana Jones y su padre Henry Jones.

Mi abuela Emilia, la campana de Santa María y yo en el Pati dels Apóstols.

En 1958, aparte de mi nacimiento, cosa muy importante para mí y mi familia, como diría el humorista Gila, en Monserrat se produjeron dos importantes acontecimientos, por una parte se consagró el altar mayor de la Basílica y por otra se instaló la campana más grande, la de Santa María, que había tenido muchos problemas para pasar la frontera de la Junquera cuando vino de Alemania por llevar la inscripción “Regina Catalauniae” (Reina de Catalunya) y el escudo cuatribarrado censurado por el régimen, así como llevar la inscripción en catalán del Virolai, ROSA D’ABRIL MORENA DE LA SERRA, DE MONTSERRAT ESTEL IL-LUMIEU LA CATALANA TERRA GUIEU-NOS CAP AL CEL. También lleva la palabra MAGNIFICAT, oración dedicada a la Virgen.

Es la única campana que fue construida con aportaciones de los fieles de toda Catalunya, por eso el Abad Aureli Maria Escarré i Jané, estableció que cada día sonara siete minutos antes de la oración de la Salve, ya que es el acto más popular del Monasterio Benedictino.

La “campanita” pesa 6.500 Kilos y tiene un diámetro de 225 centímetros de boca, fue construida en Alemania por el fundidor Karol Czudnochowsky.

Cada día el sismógrafo de la estación meteorológica de Sant Geroni, el punto más alto de la montaña, registra las vibraciones del momento.

Por decisión de mi yaya Emilia, tengo una foto en la que estamos ella, yo y la campana, entonces yo solo tenía 8 meses y no recuerdo nada de ese momento, pero para eso está la impresión fotográfica.

La campana de Santa María estuvo expuesta en el patio de los Apóstoles antes de ser instalada en el lugar definitivo, el campanario, lugar en la permanece y que comparte sus toques con otras 9 de menor tamaño.

El campanario de unos cuarenta metros de altura está compuesto de dos partes, una construida en piedra, la más antigua donde hay ocho y las otras dos más grandes que están colocadas en una construcción metálica sobre el mismo campanario, son la de Sant Benet denominada (Beneta), que pesa 3.500 Kilos y 181 centímetros de boca y la mencionada de Santa María, llamadas campanas litúrgicas ya que anuncian las celebraciones como Laudes, Misa conventual, Vísperas, Completas, etc.

De las ocho del campanario antiguo, hay tres que llevan nombre de Apóstoles, San Pere, Sant Pau y Sant Jaume, estas se instalaron entre en los años 1955 y 1958, otra corresponde al patrón de Cataluña, Sant Jordi, inaugurada en 2005 en recuerdo de los veintitrés monjes asesinados en el año 1936, dos más corresponden a dos Santos relacionados con el canto gregoriano, San Gregorio y San Pío X y otras dos dedicadas, una a Sant Josep y otra, la más pequeña, a San Miquel, que es el patrón de los campaneros.

En la guerra civil el campanario se quedó con solo dos campanas, las que daban las señales horarias ya que el resto se fundieron y se aprovecharon como munición, quedando la torre casi vacía.

A mediados del siglo XX el padre Gregori María Estrada diseñó este conjunto armónico de diez campanas donde cada una tiene una de las notas de la escala musical.

El conjunto se completó en 2005 con la incorporación de las últimas. Vale la pena destacar que desde el punto de vista musical, es el más coherente de toda la península Ibérica.

En Montserrat se realizan actividades tan diversas como la escalada, una de las míticas es la del Cavall Bernat con casi 200 mts. de altura, también senderismo, simplemente turismo o ufología entre otras muchas. Se dice que una gran parte de energía telúrica se concentra en el “Pati dels Apóstols” lugar situado justo antes de entrar en la Basílica. Los aficionados a esta disciplina consideran Montserrat como uno de los lugares más adecuados para avistar OVNIS y el día once de cada mes hay una concentración para hacer la observación donde se encuentran decenas de personas aficionadas a esta práctica. El once de noviembre de 1979 se vio el primero y más grande de toda España.

Otras leyendas vinculadas con el esoterismo, dicen que hay portales Inter dimensionales o que desde allí se conecta con AGARTA, o AGARTHA, un reino subterráneo e inaccesible del interior de la Tierra y que, en esos portales está la entrada del lugar donde fueron creados los antiguos habitantes de la Atlántida, otros dicen que es una montaña hueca y que es donde está el Santo Grial. Como puede apreciarse hay todo tipo de especulaciones y mitos.

Un grupo de amigos estuvimos hablando recientemente con un religioso de la comunidad que nos explicó en qué consistía su misión, nos dijo que los monjes tienen la norma de San Benet “Benito de Nursia” escrita en el siglo VI, para monjes que vivieran en comunidad bajo la autoridad de un Abad y su lema es “Ora et Labora” es decir, “Reza y Trabaja”, son como las amas de casa que cuidan de su hogar, ellos lo hacen del monasterio y hacen oración por todos y para todos. Son una comunidad que a día de hoy cuenta con unos cuarenta monjes, muchos de ellos especialistas de gran renombre en diversas disciplinas mundanas.

Sea como sea viajar con el pensamiento, es lo más rápido, si no viene un OVNI y nos dice lo contrario, en cualquier caso, a mi Montserrat me encanta.

lunes, 27 de febrero de 2023

La revolución industrial y social.

 

La revolución industrial a finales del siglo XVIII es una pieza clave para entender el nacimiento en Inglaterra de las “colonias industriales”.

Durante la segunda mitad del siglo XIX se expande en Cataluña la implantación de este tipo de fábricas por el desarrollo tecnológico que supuso la turbina hidráulica.

En las cuencas de los ríos Ter y Llobregat se implantaron numerosas colonias por la existencia de carbón en las cabeceras de estos ríos. Se han hecho estudios internacionales y parece ser que el Llobregat fue el rio más aprovechado de Europa hasta los años 50 del silo XX.

Los dueños de las colonias contaban con mano de obra barata contratada para la fabricación de todo tipo de telas o zapatos. La colonia era un recinto aislado y salir de ella en aquel momento era bastante complicado ya que viajar suponía mucho esfuerzo. Se socializó la producción, aprovechando los recursos hidráulicos y del carbón.

Los empresarios se nutrieron de obreros que venían del campo de otras regiones de España donde la vida aún era peor.

Como las condiciones de vida eran mucho mejores que en las ciudades, la conflictividad laboral era muy escasa.

El empresario lo controlaba todo, sueldos, trabajo, formación, economato (lugar donde se realizaban las compras, tanto de alimentos como de artículos de limpieza o utensilios).

Existía lo que se denominaba "cama caliente" un obrero dormía mientras otro trabajaba. En muchos casos disponía de escuela cuya enseñanza era separada para niñas y niños, tutelada por el patrón y el clero. La colonia también disponía de Iglesia.

La fábrica era el lugar predominante y el eje de la colonia, otro lugar destacado era la casa del amo, donde residía la familia distinguida, el sistema era muy similar al feudal de 500 años antes. Las pequeñas casas para los obreros eran de diferente superficie dependiendo de la categoría del trabajador en la fábrica. 

                                            Colonia Industrial Cal Pons, Puig-reig

Existió la denominada economía circular, lo que cobraba un obrero como salario o con papeletas canjeables, se lo gastaba en los comercios de la colonia, como en el economato o la cantina, y así, el patrón ahorraba y todo el dinero volvía a sus manos. También solía haber una taberna donde distraerse o jugar a las cartas, un teatro y un casino donde tentar a la suerte. Las casas se alquilaban a los obreros, es decir, negocio redondo.

Con la visión de hoy podemos darnos cuenta que en aquel momento el capitalismo estaba en estado puro

La vida en la colonia empezaba con el toque de la sirena a hora muy temprana y todos los obreros se dirigían a sus puestos de trabajo para comenzar su jornada laboral.

En la colonia había unas estrictas normas y un trabajo duro para todos. En aquel momento era un sistema revolucionario, trabajaban mucho, pero podían vivir. 

En Cataluña hubo unas 80, con un gran número de familias venidas del resto de España, sobre todo del sur.

La esclavitud se abolió en España el 4 de julio de 1870, en ese año se promulgaba en España la Ley preparatoria o de abolición gradual de la esclavitud, conocida también como “Ley de vientres libres” o “Ley Moret”. 

La RAE define la palabra esclavo como la persona que carece de libertad por estar bajo el dominio de otra. También se define como persona que carece de libertad y derechos propios por estar sometido de manera absoluta a la voluntad y el dominio de otra persona que es dueña y que puede comprarse como si fuera una mercancía. ¡Ahí lo dejo!

Se debe decir que en las colonias industriales no había esclavitud, aunque pertenecer a un colectivo como aquel no distaba mucho al pertenecer al amo de la colonia como una mercancía más.

Barcelona fue la principal provincia fabricante de la industria textil y de calzado, en 1860 fue pionera en la modernización tecnológica gracias a la revolución industrial.

En 1900 Cataluña producía el 35% del calzado español, los salarios eran mejores que en el resto de España por el elevado coste de la vida.

Calzados Segarra, competidor de mi bisabuelo en la industria del calzado, fue una empresa puntera y tuvo una colonia de fabricación con 300 viviendas para sus trabajadores, que incluso contaba con instalaciones deportivas y clínica.

Silvestre Segarra comenzó su actividad en 1882 elaborando alpargatas de esparto, el calzado propio de las clases populares, pero pronto se convirtió en el principal proveedor de botas para el ejército al servir un calzado mucho más duradero, las botas tenían suela de goma y eran de piel, recuerdo que de niño tuve unas botas llamadas “Segarrinas” muy parecidas a las que luego calcé haciendo el Servicio Militar. Pero eso es otra historia.

El 1 de junio de 1903, en un mitin de la sociedad “La igualdad” al que asistieron más de 2000 personas según los periódicos “Diluvio” y “La Publicidad” se acordaron las bases para regularizar el trabajo en la industria del calzado. La parte más importante del dictamen la presentó un obrero, apellidado Montesinos. En ella se exigía que se aboliera el trabajo a destajo y la jornada laboral fuese de 8 horas, aparte de regularizar el salario, la clasificación laboral y que hubiera igualdad de salario entre fábricas y talleres más pequeños. Muy pocos patrones contestaron y el 15 de junio se acordó hacer huelga por unanimidad de los presentes, poco después algunos obreros fueron detenidos por la policía, otros obreros fueron a protestar al Gobernador Gonzalez Rothwos quien dijo: “La huelga es coartar la libertad al trabajo, cosa que de ninguna forma puedo consentir”.

Una comisión de huelguistas se presentó en una fábrica del barrio de Gracia para comunicar a los trabajadores la declaración de huelga, el patrono los recibió con un revólver en la mano y estos también sacaron armas de fuego, aunque parece que la cosa no fue más allá.  

La huelga tuvo mucha repercusión ya que había mucha precariedad laboral, hasta el punto que muchos de los obreros trabajaban en sus casas con sus herramientas y en caso de accidente nadie se responsabilizaba, pero sobre todo con unos ingresos muy escasos. En pocos días de presión, los empresarios vieron la necesidad de crear una comisión para tratar con los huelguistas y después de mucho estira y afloja los patronos concedían jornadas de 9 horas haciendo constar que la comisión que visitó las fábricas había sido bien atendida por los patronos. Por las mismas fechas se había declarado huelga en muchos otros sectores, transportes, albañiles, torneros, picapedreros etc. Es decir, el ambiente estaba muy crispado por las circunstancias políticas y sociales, la gente no tenía suficiente dinero para vivir.

Se acordó finalmente en julio del mismo año, aparte de la jornada de 9 horas, que se incrementaran los sueldos un 15%, que todos los obreros trabajasen en fábricas y que los patronos facilitarían las herramientas a los obreros en el mismo centro de producción, entre otras mejoras. Puede definirse que hubo una regularización en el sector, sin llegar a ser un triunfo para ninguna de las partes.

En lo referente a mi bisabuelo paterno supuso una pérdida de respeto frente a sus trabajadores, lo que agrió aún más su carácter. Desde aquel momento se metió en política creando años más tarde el Partido Socialista Obrero de Alfonso XIII. ¡Qué paradojas tiene la vida! Un patrón que abusaba de sus empleados creó un partido “Socialista y Obrero”.

En enero de 1916 se aprueban los estatutos del partido donde dijo ser un partido catalán fundado por un conjunto de obreros conscientes que sienten en su corazón los alientos de la Monarquía y que tienen al Rey por bandera y que aspiran a reunir a todos los amantes del orden, el progreso y para el engrandecimiento de España.

A la presentación del partido en el “Teatre nou” de Barcelona a la que asistieron personalmente los reyes de España, Alfonso XIII y Victoria Eugenia, junto con el Gobernador Civil, el Capitán General, el Jefe Superior de Policía y el Comisario General de Seguridad. Se inauguró la nueva sede local del partido con los siguientes principios, engrandecimiento de la Patria y sus regiones, mejora de la defensa, avance en la salud pública, mejoras en la ciudad de Barcelona, teniendo en cuenta la crisis que se avecinaba.

Por otro lado, trabajar con las autoridades por el mantenimiento del orden y el respeto a la propiedad y a la libertad de trabajo. Siendo sus lemas, paz, cultura, sanidad y justicia, hacer profesión de amor a Cataluña, a su lengua, a sus tradiciones y a la nación gloriosa. Teniendo como objetivos, Monarquía y Trabajo.

jueves, 2 de febrero de 2023

Passeig de Gràcia y “La manzana de la discordia”.

 No conocí a mi bisabuelo, José Ferrando Albors, padre de mi abuela paterna, ella siempre me decía que sobre todo no me relacionase con la política ni que saliera mi nombre en los periódicos, ella sabía por qué, ya que conocía en sus propias carnes lo acontecido en su familia.

La experiencia vivida con su padre hacía que desconfiara de todo, su madre falleció dejando a su hermana Josefina y a ella huérfanas, su marido, mi abuelo acusado por pertenecer a la CNT sin serlo, su padre arruinado después del golpe de estado de Miguel Primo de Rivera, ya que suprimió de un plumazo todos los partidos políticos anulando por lo tanto el “Partido Socialista Monárquico Alfonso XIII” fundado en enero de 1916 por mi bisabuelo José Ferrando Albors. 

El negocio que tenía, era una empresa de calzado que disponía de varias tiendas, una de ellas en el Passeig de Gràcia, una fábrica de zapatos y la manufactura de todo aquello relacionado con el calzado.

En el círculo familiar no se mencionaba la relación familiar con la política, ni a favor, ni en contra, tengamos en cuenta que, entre mi abuelo, acusado de ser de izquierdas y mi bisabuelo, claramente monárquico había una confrontación permanente y mi abuela se encontraba entre la espada y la pared.

Solo en alguna ocasión comentó mi abuela, que su padre era el zapatero del rey Alfonso XIII, pero sin darle mayor importancia, como padre dejaba mucho que desear, tanto a su hermana como a ella les privaba de todo, y el dinero, que parece que movía bastante se lo gastaba en todo aquello que podemos clasificar de reprobable mientras sus hijas pasaban penurias.

Una de las tiendas de José Ferrando, la que estaba en Paseo de Gracia, no sé exactamente dónde, pero sí sé que era cerca de la Manzana de la Discordia, donde en menos de 100 metros se concentra una arquitectura espectacular.




El nombre de “La manzana de la discordia” está inspirado en la mitología griega y se basa en la celebración de la boda de Peleo y Tetis donde habían sido invitados todos los dioses excepto la diosa de la discordia Eris, ésta se presentó a la boda con una manzana dorada con la palabra Kallisi, que quiere decir, “A la más bella”. Varias diosas se pelearon para obtener la manzana, Zeus el padre de todos los dioses, zanjó la disputa y ordenó a Paris “El de la hermosa figura” príncipe de Troya, que juzgase y éste emitió el veredicto que se la entregase a Afrodita.

Al entregarle la manzana a Afrodita (Helena), esposa de Menelao de Esparta, cuenta la mitología que Paris, enamorado de Afrodita, la rapto provocando la famosa Guerra de Troya.

Se habla del paralelismo, entre la manzana dorada y la manzana de casas del Passeig de Gràcia entre Consell de Cent y Aragó, se trataba de ver qué casa era la más bella.

En un principio Barcelona estaba amurallada y literalmente ahogada, con calles muy estrechas y sin ventilación. Había un camino que la unía con la villa de Grácia, llamado “Camí de Jesús”, que después fue el actual Passeig de Gràcia.

Los militares, propietarios de los terrenos autorizan un plan; hacer obra pública. Nace un espacio para uso de los barceloneses y durante 30 años a izquierda y derecha se instalan construcciones desmontables. El teatro Tivoli, el Prado catalán, jardines con esculturas, cascadas, fuente quiosco con café y bebidas, un teatro para 1800 personas etc…

En 1854 se derriban las odiadas murallas y allí se inaugura uno de los mejores parques de atracciones de Europa “Els camps Elisis” con jardines, laberintos, teatros, montañas rusas, etc.… pensado para todo tipo de público.

En 1881 y gracias al mecenazgo del banquero, Evaristo Arnús, se inaugura un pequeño Liceo, donde se podía escuchar música de gran calidad, una de las más destacadas fue el estreno mundial de la ópera “Carmen” de Bizet.

Por decisión de Madrid, se construye una edificación en el cruce con la calle Aragó, el enlace de tren con la capital y por donde pasaban las vías que cortaban el Passeig de Gràcia. Josep Pla calificó la obra como “Partenón de la arquitectura urinaria” por su semblante a los retretes públicos, no obstante, era la mejor comunicación con Madrid.

Acabado el poder militar y con el “Plan Cerdá” empieza la especulación y la burguesía empieza a ocupar edificios inmensos en lo que se denominó “Quadrat d’or” en el Passeig de Gràcia y colindantes.

El plan urbanístico aprobado en 1860, llamado “Plan Cerdá”, es donde se perfila el Paseo de Gracia como eje principal. Se construyen las residencias de las familias más prestigiosas y adineradas de la ciudad Condal, es donde a principios de siglo, la burguesía catalana hace gala con mucha opulencia de sus posesiones, no solo en la arquitectura, también en vestidos, joyas, complementos, sombreros, incluso carritos de bebé, etc…, hasta el punto que las señoras, mandaban a didas (amas de cría) y criadas con sus joyas, para pavonearse ante el vecindario, amistades y demás paseantes para lucir sus pertenencias.

En este escenario se instalaron los mejores comercios del momento como las sastrerías Comas, Gales Bel, Furest o Santa Eulalia.

El Paseo de Grácia, servía para eso, para pasear, ya fuera a pie, en bicicleta, a caballo o en carruaje, donde ser saludado, era la forma de aparentar muchas relaciones con otros paseantes, puede aplicarse el dicho de tener parientes, amigos y saludados.

Circulaba un comentario que venía a decir que… Iba un matrimonio paseando y la señora viendo a una mujer que ella pensaba que era la “querida” de un conocido, le comento a su marido… La nuestra es más guapa.

“La manzana de la discordia”, consta de cinco edificios, tres de ellos de arquitectos modernistas, la Casa Amatller, de Josep Puig i Cadafalch, la Casa Lleó Morera de Lluís Domenech i Montaner y la Casa Batlló de Antoni Gaudí, también están la Casa Mulleras de Enric Saguier, de estilo neoclásico y la Casa Bonet de Marcel.li Coquillat, remodelada y de estilo barroco. El que hace esquina con la calle Aragó no es de la época que estamos describiendo.

Todas ellas nos las encontramos subiendo por Paseo de Gracia a mano izquierda en los números impares, en el 35 está la Casa Lleó Morera, se edificó en 1902 para la hija de unos indianos, Francesca, la heredera de la familia y fue la única casa de toda de la manzana que el Ayuntamiento de Barcelona premió por su belleza. Durante la construcción, que duró nueve años, Francesca falleció y la heredó su hijo Albert Lleó y Morera, dando el nombre a la casa.

En el 37 nos encontramos la Casa Mulleras, diseñada por Enric Saquier, el mismo arquitecto que construyó el edificio de la Caixa de Via Laietana, la Aduana del puerto de Barcelona, el edificio del Tribunal Superior de Justicia, el Templo Expiatorio del Tibidabo, entre otros muchos.

En el número 39, la Casa Bonet, o de Josefina Bonet, conocida inicialmente como casa Torruella. Fue construida en 1887 y remodelada en 1915 por el arquitecto Marceli Coquillat i Llofriu. En su interior se encuentra un impresionante lugar, el Museo del Perfume, con infinidad de frascos antiguos, ungüentos y perfumes, donde rendir homenaje al sentido del olfato.

En la rebotica quedaban perfumes que la gente ya no quería y por no tirarlos se coleccionó para hacer la exposición, con el tiempo fue evolucionando el diseño de la perfumería y con los años se ha reunido una exclusiva colección de piezas que se remonta a la época de los egipcios, entre muchos otros hay una pieza que perteneció a María Antonieta. Abrió sus puertas como museo en los años 60.

La Casa Atmatller se encuentra en el número 41, proyectada por el arquitecto Josep Puig i Cadafalch, fue un encargo del industrial del chocolate Antoni Amatller, de ahí su nombre. El estilo del edificio es una mezcla de gótico catalán y flamenco donde puede apreciarse en la fachada su forma escalonada en la parte superior. 

El señor Amatller era dueño de una fábrica de chocolate en Sant Martí de Provençals, muy aficionado a la fotografía, en aquel momento un arte muy selecto, fue un gran viajero y coleccionista de vidrio arqueológico.

La Casa Batlló, ocupa el número 43. En 1903 la adquirió Josep Batlló i Casanovas, un industrial textil, casado con Amalia Godó, hija de Bartolomé Godó, que junto con su hermano Carlos fundaron el periódico La Vanguardia.

Antoni Gaudí, que ya tenía un gran renombre, con admiradores y detractores, trabajaba en proyectos como La Sagrada Familia, la Torre de Bellesguard o el Parque Gúell.

Aquí el arquitecto se centró sobre todo en la fachada, donde hace una alegoría al patrón de Catalunya Sant Jordi en su batalla con el dragón.

Puede distinguirse en los balcones unos esqueletos de piedra donde aparecen huesos y calaveras que representan a los muertos por el dragón, el tejado con forma de escamas sería el lomo con la piel del dragón, así como las tejas de cerámica de colores, atravesado por la cruz de cuatro brazos, típica de Gaudí, que representa la espada con la que Sant Jordí mata al reptil.

En el último piso está el balcón de la princesa con forma de flor y en el vestíbulo se ubica una escalera cuyos remates recuerdan las vértebras del animal que podría ser el espinazo y la cola.

En el patio interior hay una gran claraboya que recuerda el fondo marino y es donde se produce la ventilación, mientras que el comedor y las habitaciones dan a la fachada.

En el último piso se encuentra el desván donde hay una sala con arcos catenarios que evoca la caja torácica de gran tamaño del animal. 

lunes, 24 de octubre de 2022

Dos obras modernistas de Lluís Domenech i Montaner

 

El modernismo fue un movimiento arquitectónico que comenzó en el siglo XIX con una fuerte oposición a lo que le precedía ya que rompía muchos esquemas que los arquitectos contemporáneos no aceptaban.

El modernismo o Art Nouveau trata de alejarse del pasado, así como de la arquitectura clásica, que se volvió aburrida y repetitiva. Se centraba en la innovación y la creatividad, rompiendo las reglas y creando nuevas estructuras e ideas.

 Las características de un edificio modernista son: predominan en la construcción las líneas curvas a las rectas, no solo en los edificios, sino también en otras artes plásticas, el uso de materiales como el hierro forjado, el ladrillo, las baldosas, el vidrio policromado o el “trencadis” (un mosaico a partir de fragmentos cerámicos), suele tener motivos florales o vegetales, puede tener un tipo de bóveda denominada “volta catalana”, que consiste en cubrir la estancia abovedada mediante ladrillos colocados por la parte plana. Este tipo de colocación de los ladrillos ya fue utilizado por los romanos, en las termas de Caracalla en Roma y en otras construcciones.

 El rey “Martí l’Humà” en 1401 ideó y creó, al juntar seis hospitales menores, el “Hospital de la Santa Creu” regentado por de 2 miembros del “Consell de Cent” y dos canónigos de la Catedral de Barcelona.

 Este hospital estuvo durante cinco siglos en el barrio barcelonés del Raval dándole nombre a la calle donde se ubicaba, “Carrer de l'Hospital” hoy es sede de la Biblioteca Nacional de Cataluña, del Instituto de Estudios Catalanes, la Real Academia de Farmacia, la antigua Escuela Massana de Bellas Artes y una Biblioteca Municipal.

 A principios del siglo XX, el banquero catalán afincado en París, Pau Gil i Serra tenía un proyecto para hacer un hospital para los pobres que no podían permitirse ir al médico, buscó la forma para tirar el proyecto hacia adelante, donando la mitad de su fortuna (unos tres millones de pesetas) y comprando unos solares en el Eixample barcelonés.

Para ejecutar el proyecto se eligió al arquitecto y político catalán Lluis Domenech i Montaner, nacido en Barcelona el 30 de diciembre de 1849, en el número 40 de la calle Ferran. Era el cuarto de siete hermanos, pasó su infancia en Barcelona. Cursó sus estudios de arquitectura en Madrid. Fue académico de la Real Academia de Ciencias Naturales y Artes de Barcelona, diputado a Cortes por Barcelona con la Lliga Regionalista, académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y ocupó la cátedra del Colegio de Arquitectura de Barcelona, entre otras muchas responsabilidades.

Entre las obras más importantes y bellas de Domenech i Montaner destacan aparte del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, el Palau de la Música Catalana. Las dos son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1997.

 El 15 de enero de 1902 se puso la primera piedra para desarrollar el ambicioso y nuevo proyecto del “Hospital de la Santa Creu i Sant Pau”, en 1905 se allanaron los terrenos y se empezaron a construir los primeros edificios. Tardaron 18 años en acabar todos los pabellones que componen el conjunto, estaba previsto construir más, pero el dinero no daba para tanto.

 Lluis Domenech i Montaner falleció en 1923 sin ver concluido el proyecto y fue su hijo Pere Domenech i Roura quien terminó el Hospital.

 En 1930 fue inaugurado oficialmente por el Rey Alfonso XIII, aunque antes ya se atendían a los enfermos que acudían. Desde entonces pasó a llamarse “Hospital de la Santa Creu y Sant Pau”, nombre del benefactor y mecenas Pau Gil i Serra.

Dicen que el rey en su discurso inaugural dijo “Sois bien paradojales los Barceloneses, a los enfermos les levantáis palacios y a vuestro rey una cuadra”.

Por aquel entonces, en las cocinas se preparaban más de 1500 comidas cada día, para dar de comer a los pacientes, con este dato nos podemos hacer una idea de la magnitud del problema sanitario que solventó para unas necesidades que tenía una ciudad en expansión.

 En la construcción del recinto hospitalario participaron numerosos artesanos y artistas: en las esculturas Pablo Gargallo y Eusebi Arnau, en pinturas y mosaicos Francesc Labarta y en los hierros forjados Josep Perpinyà.

 Es el recinto modernista más grande del mundo y atendía en los primeros años a las personas sin recursos, ya que en aquellos tiempos las familias adineradas llamaban al médico y este acudía a sus casas, no estaba bien visto que a un enfermo rico lo llevasen a ningún sitio.

 El “Hospitalde la Santa Creu y Sant Pau”, es un complejo arquitectónico puntero en el ámbito sanitario, ocupa nueve manzanas en el trazado del “Eixample” barcelonés, muy próximo a la Basílica de la Sagrada Familia, la avenida Gaudí une las dos obras modernistas.

 Cuando mi madre tenía seis años, sufrió una enfermedad durante una larga temporada, que hizo que estuviera en el Hospital de Sant Pau (llamado así popularmente), lo recuerda como un lugar donde la acogieron muy bien, estaba cuidada y atendida por un personal sanitario que se preocupaba y velaba por ella. Estaba en una gran sala con muchas camas cercanas a los ventanales y con más niños de su edad, solo le faltaba su familia a la que echaba mucho de menos, ya que nunca se había separado de ella.

Un día el médico que pasaba muchas veces a ver a los niños y hacer seguimiento de su salud, le comentó mirando a través de una de las ventanas orientada al sur, que no podía dejarla ir con su familia porque los aviones italianos y alemanes, que se veían a lo lejos, tiraban bombas donde ella vivía y podían matarla, a lo que ella se conformó y siguió jugando con otras niñas.

Recuerda que cuando los aviones se acercaban, sonaban unas sirenas y todos los niños, monjas y enfermeras con sus batas blancas y sus cofias, corrían hacia los sótanos del edificio y aunque el recorrido le parecía extraño, le gustaba mucho, era muy bonito estaba lleno de ornamentación y motivos florales en techos, puertas y paredes. Era como estar en medio de la naturaleza, para llegar a unos pasillos subterráneos menos decorados, pero allí estaban a salvo. Esos pasillos unían los distintos pabellones, por donde se podía trasladar a los pacientes con camilla, llegando a tener más de un kilómetro de construcción subterránea comunicando los diversos pabellones por el subsuelo.

 Los azulejos que están presentes por todas partes, no solo eran para decoración, también eran idóneos por su fácil limpieza y desinfección. Todos los pabellones tenían grandes ventanales ya que en aquel momento se pensaba que la luz del sol era muy beneficiosa para los enfermos y el airear las salas con viento del sur, que venía del mar, mejoraba sustancialmente las condiciones higiénicas.

Todos los pabellones, menos el de Operaciones, donde se evitó que entrara la luz del sol, para no molestar a los cirujanos en sus intervenciones.

 Es curioso que, el hospital estaba ideado separando a los pacientes entre hombres y mujeres. En la parte derecha, entrando por la puerta principal de la calle Sant Antoni Maria Claret se encuentran los pabellones de los hombres que tienen nombres de Santos, y en la parte izquierda los de las mujeres con nombres de Santas o Vírgenes. Podríamos nombrar el Pabellón de Nostra Senyora de la Mercè, el Pabellón de Santa Apolonia, el de Sant Jordi, el de Sant Salvador o el Pabellón de Sant Leopold, etc…

 Fue en el “Hospital de la Santa Creu i Sant Pau”, donde se puso en marcha el primer Servicio de Urgencias de todo el Estado y donde se realizó el primer trasplante de corazón en España en 1984.

La Facultad de medicina de la Universidad Autónoma se trasladó a las nuevas instalaciones en 1971. En el año 2009 se inauguró en la misma manzana, un edificio más moderno. Las obras modernistas quedan para el recuerdo de un Hospital que funcionó durante 80 años rodeado de belleza.

Otra de las obras de gran importáncia de Domenech i Montaner es “El Palau de la Música Catalana” una sala de conciertos construida entre 1905 y 1908, coincidiendo en el tiempo su construcción con el “Hospital de la santa Creu i Sant Pau”, fue un encargo del grupo coral del Orfeó Català.

El edificio está ubicado en el solar del antiguo convento de Sant Francesc de Paula, donde Lluís Domenech i Montaner tuvo que ingeniárselas para encajar en unos terrenos tan pequeños una sala de audiciones que la caja del escenario y las butacas tuvieran una amplitud suficiente y unas condiciones acústicas adecuadas para los conciertos, que solucionó de una forma excelente y a la vez albergó las oficinas y los archivos del Orfeó.

La fachada sorprendió y sigue sorprendiendo a los visitantes, hecha de obra vista y policromía. Está presidida, en una esquina, por un conjunto escultórico de Miquel Blay, escultor Olotense, con una enorme especie de proa que representa a la música popular, con dos muchachos y dos ancianos abrazando a una ninfa, mientras Sant Jordi los protege con la bandera catalana ondeando al viento.

 Resalta por su belleza la claraboya que ilumina la sala. Una estructura muy liviana de acero y cristal policromado, creando una especie de lámpara, que filtra la luz exterior en las vidrieras o “vitralls” que recuerda la luz que entra en las catedrales.

El escenario se completa con un órgano al estilo alemán y dos grandes esculturas de piedra pómez, una a cada lado del escenario, a la izquierda un busto de Josep Anselm Clavé y a la derecha Beethoven, el primero como alegoría a las flores de mayo, que representan la música popular y el segundo personificando la música universal.

Por encima del busto de Beethoven cabalgan las Valquirias, simbolizando la relación de la nueva música con la cultura musical catalana.

En la inauguración, en 1908, se interpretaron piezas de Anselm Clavé y de Händel.

 Lluis Domenech i Montaner, con Josep Puig i Cadafalch i Antoni Gaudí, fueron los principales autores de Modernismo en cuanto a arquitectura se refiere y que iremos viendo en nuevos relatos.

miércoles, 21 de septiembre de 2022

BOMBAS EN LA CIUDAD CONDAL

 

BOMBAS EN LA CIUDAD CONDAL

 

“Algo tendrá el agua cuando la bendicen”, expresión que significa que alguna virtud tendrá, aunque yo no la conozca. Pues eso debía pensar mi abuelo cuando añadía el líquido elemento a la horchata de su puesto ambulante, conocido en casa como Elcarretó”. Era como una parada de las que vemos en algunas películas americanas de venta de perritos calientes, pero en vez de salchichas se vendía helados, también llamados en aquella época mantecados, había de nata, de vainilla y de chocolate aparte de la horchata a la que se añadía agua para aligerar el fuerte sabor a chufa.

El agua también la utilizo mi abuelo en otras circunstancias, aparte de para beber, lavar etc.

Después de la guerra, trabajaba en una lechería del barrio del Raval en la calle Valldoncelles, donde se ocupaba de la elaboración de productos como la mantequilla, la nata y otros productos lácteos como el yogurt o el queso fresco que luego se vendía en la misma tienda o a pastelerías cercanas.

En aquel mismo lugar había vacas, unas 4 o 5 en el establo, iban comiendo y produciendo la leche, eran de la raza Holstein de origen holandés de color blanco y negro, o negro y blanco, según se mire…, esa raza era muy dócil, de unos 600 kilos con grandes ubres productoras de una leche de gran calidad.

La lechería constaba, en su parte delantera del establo a un lado y al otro la tienda y en medio la entrada de la escalera que daba acceso a los vecinos de la finca.  En el interior estaba, lo que podríamos llamar el obrador, donde se manufacturaban cuidadosamente los productos lácteos y que yo recuerde, siempre estaba muy limpio para evitar posibles contagios o enfermedades.

Por el hecho de trabajar allí, tenía derecho a una lechera (aproximadamente de un litro) de leche al día y también una porción de nata. Eran tiempos difíciles y en casa había necesidad, así que, en vez de llenar la lechera de leche, lo que hacía era llenarla de nata sin montar o crema de leche y al llegar a casa le incluía el agua necesaria para que volviera a su estado natural, con lo que obtenía el doble del preciado alimento, a mí particularmente me saturó y durante mucho tiempo estuve sin comer nata.

La leche que no consumía la familia, la cambiaba por otros productos como un “llunget” que era un panecillo oblongo con una única greña transversal.

Ahora ya se puede explicar porque creo que ya ha prescrito.

Volviendo al “carretó”, este fue bombardeado durante la guerra civil.

Por la mañana como cada día, mi abuelo, cogía el puesto ambulante y lo situaba en el Paralelo, en la esquina con la calle Parlament, esa era la forma de ganarse la vida. Sonaron las sirenas de aviso de ataque aéreo inminente y mi abuelo lo dejó todo para acudir al refugio cercano donde estuvo hasta el aviso para salir después del bombardeo y destaca el que me lo contó, que nunca le robaron nada del puesto. La gente que corría no estaba para comer helados o beber horchata.

Al volver al “carretó” se lo encontró destrozado a causa del impacto de un proyectil y ahí se acabó la historia del carro.

El puesto pertenecía a una empresa ubicada en el Poble Sec donde trabajaban 2 o 3 empleados que a causa de las bombas se quedaron sin trabajo, así que, todos para casa y sin nada en los bolsillos y aún tuvieron suerte de seguir vivos...

En aquel tiempo eran tantos los bombardeos aéreos que realizaban los aviones italianos y alemanes, que en cierta ocasión mi abuelo decidió no ir más al refugio, alegó que tenían que correr tanto, que hasta llegar a él se podían quedar por el camino como le pasaba a mucha gente. Para morir en el trayecto, mejor morir en casa dijo y no fueron más.

El primer bombardeo de Barcelona durante la Guerra civil, llegó por mar el 13 de febrero de 1937, fue desde el crucero italiano Eugenio di Savoia.

Sin un objetivo militar que lo justificase, Barcelona se convirtió en uno de los puntos más emblemáticos junto con Gernica en el País Vasco.

Antes, en noviembre de 1936, durante la Gerra Civil, nació una nueva forma de terror, el bombardeo sobre objetivos civiles sobre Madrid por parte de las tropas Franquistas.

Wiston Churchill, primer ministro del Reino Unido, el 18 de junio de 1940, elogió ante la Cámara de Comunes del Parlamento Británico, la heroica resistencia de los Barceloneses para resistir a los bombardeos de la Guerra Civil, cabe señalar que seguramente no tenían otro remedio.

Puso como ejemplo a Barcelona por lo que temía que se les venía encima a los ingleses por parte de Alemania.

Los bombardeos más terribles no estaban dirigidos a objetivos militares, sino para atemorizar a la población, llegaron desde el aire por pilotos italianos y alemanes.

Los peores días fueron el 16, 17 y 18 de marzo de 1938, se lanzaron 44 toneladas de bombas, causando la muerte a 875 personas de ellos 118 eran niños.

En el mes de octubre de 1937 se bombardeó en el barrio de la Barceloneta, el 7 de enero de 1938 la “Escola del Mar”, el 30 de enero del mismo año la Iglesia de Sant Felip Neri y la Catedral el 19 de julio de 1938. Se destruyeron más de 1800 edificios en 24 meses, con un total de 1.100 edificios y nunca se produjeron en los barrios altos de la ciudad, los barrios cercanos al mar, como Poble Sec o el Raval fueron los más castigados junto a Badalona, ciudad muy próxima en el litoral Barcelonés.

Gonzalo Queipo deLlano, líder destacado del “Levantamiento Nacional” o golpe de estado de 1936, según se mire, pronunció un plan de intenciones cuando proclamó. “Convertiremos Madrid en un vergel, Bilbao en una fábrica y Barcelona en un inmenso solar” -Fin de la cita-

Baldomero Espartero fue regente de España por la dimisión de María Cristina de Borbón, implicada en un escándalo de esclavos entre otras cosas y por la minoría de edad de su hija Isabel II.

El 13 de noviembre de 1842, se produjo una revuelta popular en Barcelona que derivó en revuelta urbana.

El motivo fue porque la población no podía salir extramuros sin permiso y con un clima de tensión permanente, un grupo de trabajadores que volvía a la ciudad, se negaron a pagar la tasa de entrada de alimentos, lo que se denominaba “Derechos de puertas”, según dijeron era por el vino que sobró después de la comida, otros dicen que eran contrabandistas, en cualquier caso, aquello hizo explotar la espita y las clases obreras se pusieron en pie de guerra, hasta el punto que se derribaron conventos y los frailes fueron expulsados, en aquel momento, los republicanos, contrarios a Isabel II se hicieron con el control.

El capitán general de Cataluña Antonio Van Halen, y su ejército, se refugiaron en el castillo de Montjuïc, motivo por el cual Espartero ordenó el bombardeo indiscriminado de Barcelona.

Unas 1.000 bombas mataron a unas 30 personas y luego hubo una represión extraordinaria, con 13 condenas a muerte, 80 condenas a prisión y una multa de 12 millones de reales y la disolución de todas las asociaciones de trabajadores.

 El general Espartero pronunció una frase memorable. “Por el bien de España, hay que bombardear Barcelona una vez cada cincuenta años”. -Fin de la cita-

El 5 de junio de 1697, Luis José de Borbón, duque de Vendôme, también bombardeó una Barcelona sitiada que salió muy mal parada, duró más de sesenta días, hasta el 5 de agosto y provocó la muerte de más de 4.000 personas, el conflicto se produjo en el contexto de la guerra de los nueve años, por la descendencia o falta de ella del último Hadsburgo, Carlos II, el hechizado.

En 1713 discípulos de Vendôme, con tropas Borbónicas al mando de Restaino Cantelmo-Stuart, Duque de Pópuli junto con James Fitz-James I, duque de Berwick sitiaron la ciudad para asfixiarla, tanto de alimentos como de material militar en nombre de Felipe V y de Luis XIV, volvieron a bombardear Barcelona esta vez fue lo que se denominó “La guerra de los catalanes”, donde las potencias que apoyaban la causa Austracista se retiraron del conflicto a cambio de compensaciones comerciales y territoriales. El conseller en Cap, de la Generalitat de Catalunya, Rafael Casanova, herido en combate  y otros líderes políticos radicalizados estuvieron determinados a resistir pero no lo consiguieron. En consecuencia, cuando tres diputados catalanes se presentaron ante Berwick el 11 de septiembre pidiendo capitular, el general inglés les respondió que habían perdido la oportunidad: Estaban ya en la ciudad, en posición de pasarles a todos a cuchillo, así que no escucharía más.  

Berwick aceptó la rendición al día siguiente y trató de evitar los saqueos, no así el baño de sangre que había provocado la defensa suicida de los barceloneses ya que más de 6.000 defensores murieron durante un asedio que duró cuatrocientos catorce días, hasta el 11 de setiembre de 1714 en ese tiempo se lanzaron miles de bombas, causando la muerte a otras 4.000 personas, un 10 por ciento de la población y la destrucción de todas las defensas de la ciudad y todos los edificios perimetrales.

No es raro encontrar en excavaciones de la Ciudad Condal todo tipo de vestigios de los explosivos lanzados desde el aire para atemorizar, herir o matar a una población indefensa.

Por mi parte debo decir a todos aquellos que disponen de bombas y no saben qué hacer con ellas, les ruego que se las guarden y no las vuelvan a tirar, ni por estas tierras ni por ninguna. En Barcelona ya se sufrió mucho, quedaron miles de muertos, heridos, huérfanos, viudas, etc.…  y no queremos verlas nunca más.

Patinete

  De niño, con apenas siete u ocho años, tener un cojinete entre mis manos significaba mucho más que una simple pieza metálica, simbolizaba ...